{"id":963,"date":"2019-05-16T12:34:10","date_gmt":"2019-05-16T11:34:10","guid":{"rendered":"http:\/\/laestrelladeljamon.es\/blog\/?p=963"},"modified":"2023-03-15T08:12:04","modified_gmt":"2023-03-15T07:12:04","slug":"donde-este-una-buena-croqueta-de-jamon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/laestrelladeljamon.es\/blog\/donde-este-una-buena-croqueta-de-jamon\/","title":{"rendered":"Donde est\u00e9 una buena croqueta de jam\u00f3n&#8230;"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"800\" height=\"600\" src=\"https:\/\/laestrelladeljamon.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/croquetas-de-jamon.jpg\" alt=\"croquetas-de-jamon\" class=\"wp-image-966\" srcset=\"https:\/\/laestrelladeljamon.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/croquetas-de-jamon.jpg 800w, https:\/\/laestrelladeljamon.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/croquetas-de-jamon-300x225.jpg 300w, https:\/\/laestrelladeljamon.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/croquetas-de-jamon-768x576.jpg 768w, https:\/\/laestrelladeljamon.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/croquetas-de-jamon-624x468.jpg 624w, https:\/\/laestrelladeljamon.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/croquetas-de-jamon-200x150.jpg 200w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/figure>\n\n\n<p>Aunque ninguna como las de nuestra madres -o abuelas-, las croquetas pueblan las cartas de nuestros bares y restaurantes a lo largo de toda la geograf\u00eda espa\u00f1ola, ya sea en estrellas Michel\u00edn o en tascas de barrio. De origen franc\u00e9s, este sencillo manjar tiene tantas versiones como paladares. De bacalao, de espinacas, de pollo, de boletus, de calamares en su tinta, de cocido\u2026 la lista es interminable. Sin embargo, para nosotros, nada como una buena <strong>croqueta de jam\u00f3n<\/strong>.<!--more Seguir leyendo--><\/p>\n<p>Al igual que su receta (o al menos la versi\u00f3n que actualmente cocinamos), el origen de su nombre es tambi\u00e9n franc\u00e9s. Viene de la voz gala croquer, que significa crujir. Y es que esta es una de las claves de una buena croqueta: <strong>debe de ser crujiente<\/strong>.<\/p>\n<p>Cuentan que la primera referencia a la croqueta data de 1817, cuando el afamado cocinero Antonin Car\u00eame quiso sorprender al regente de Inglaterra y al Archiduqe de Rusia en la corte de Luis XIV. Desde aquella primera receta, al repertorio de sabores, tama\u00f1os y formas actual, ha pasado mucho tiempo. Sin embargo, existen una serie de trucos, secretos, recomendaciones o como lo queramos llamar, que son comunes a cualquier tipo de croqueta que queramos preparar.<\/p>\n<h4><strong>Nada de sobras: ingredientes de primera<\/strong><\/h4>\n<p>Muchas veces se asocia las croquetas a un plato que se prepara con sobras, ya sean de cocido, de pollo asado o de pescado. Sin embargo, para hacer unas buenas croquetas de jam\u00f3n, nuestra recomendaci\u00f3n es<strong> utilizar un buen producto<\/strong>.<\/p>\n<p>Hay que tener en cuenta que el ingrediente principal debe destacar, por eso, lo mejor es partir de una buena materia prima. Y m\u00e1s si cabe en el caso de las de jam\u00f3n, ya que si utilizamos uno que sea salado en \u201ccrudo\u201d, imaginad c\u00f3mo quedar\u00e1n al calentarlo y deshidratarlo: sal pura.<\/p>\n<h4><strong>Como con el jam\u00f3n, el secreto es la paciencia<\/strong><\/h4>\n<p>Y es que, como para tantas otras cosas en la vida, las prisas no son buenas consejeras. Uno de los secretos a la hora de elaborar la masa de las croquetas es simplemente <strong>tener paciencia<\/strong>.<\/p>\n<p>La base m\u00e1s habitual suele ser la bechamel, aunque hay quien las prepara con una velout\u00e9. La diferencia es que, aunque ambas partan de un roux (una mezcla de mantequilla y harina), la primera se elabora con leche y la segunda con un caldo o fumet. Nuestro consejo es hacerlas con una bechamel elaborada con una <strong>leche en la que previamente hayamos infusionado el jam\u00f3n<\/strong>.<\/p>\n<p>Sea como sea, no basta con cocer 5 minutos la masa. Para hacer una buena bechamel, lo primero es tostar bien la harina con la mantequilla, e ir a\u00f1adiendo poco a poco la leche infusionada, preferiblemente caliente para evitar los grumos por el contraste con nuestra roux caliente. Removiendo constantemente con una barilla hasta que la masa se despegue perfectamente de la sart\u00e9n, podemos estar tranquilamente 20 o 30 minutos para asegurarnos una buena cocci\u00f3n. Lo dicho: paciencia.<\/p>\n<h4><strong>\u00a1Que no falte el jam\u00f3n!<\/strong><\/h4>\n<p>Si hervimos la leche de nuestra bechamel con el jam\u00f3n ya vamos a conseguir un sabor intenso al morder nuestra croqueta, pero\u2026 \u00a1por favor, echadle jam\u00f3n! No hay cosa que m\u00e1s rabia nos d\u00e9 que una croqueta que solo sea bechamel rebozada. Es importante buscar el <strong>equilibrio entre masa e ingrediente principal<\/strong>, pero es imprescindible encontrar este \u00faltimo en cada bocado.<\/p>\n<p>Esto es extrapolable a cualquier tipo de croqueta, pero desafortunadamente es bastante habitual que suceda en las de jam\u00f3n. Quiz\u00e1s sea porque hay quien sigue consider\u00e1ndolo <a href=\"https:\/\/laestrelladeljamon.com\/blog\/el-precio-del-jamon\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">un producto caro<\/a>, pero basta con a\u00f1adir taquitos de las zonas pegadas al hueso, esas que son dif\u00edciles de lonchear de forma presentable en un plato y que nos ayudan a sacar rendimiento a toda la pieza.<\/p>\n<h4><strong>Si se llama croqueta, es por algo<\/strong><\/h4>\n<p>Como os hemos contado m\u00e1s arriba, croqueta procede de la palabra francesa croquer, es decir, crujir. Una vez hemos elaborado nuestra masa, y tras enfriarla (preferiblemente durante 24 horas), procederemos a dar forma a nuestra creaci\u00f3n. Aunque las m\u00e1s habituales son ovaladas, es f\u00e1cil encontrarlas cil\u00edndricas (hechas generalmente en forma de churro con una manga pastelera), redondas o incluso cuadradas. <strong>La forma y el tama\u00f1o es algo muy subjetivo, pero no lo es el rebozado<\/strong>.<\/p>\n<p>Sin robarle protagonismo al relleno, <strong>el rebozado debe cumplir su funci\u00f3n de mantener la forma<\/strong>, pero tambi\u00e9n la de ensalzar el contraste entre lo crujiente y lo cremoso. Para ello, existen muchas opiniones. Hay quien usa pan rallado grueso y hay quien lo prefiere muy fino. Unos usan s\u00f3lo huevo y pan; otros las pasan previamente por harina.<\/p>\n<p>Sea como fuere, lo principal es la forma de fre\u00edrlas. Preferiblemente en aceite de oliva, este debe estar limpio y <strong>a una temperatura constante de entre 175 y 180\u00b0 C<\/strong>. Para ello es importante, como para la masa, tener paciencia y no echar a la sart\u00e9n m\u00e1s de 3 o 4 croquetas de golpe para no rebajar la temperatura del aceite. Bien sumergidas en el mismo hasta que se doren, el resultado ser\u00e1, sin duda, una maravillosa croqueta de jam\u00f3n, si no como la de nuestras madres o abuelas, casi, casi iguales. Buen provecho.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aunque ninguna como las de nuestra madres -o abuelas-, las croquetas pueblan las cartas de nuestros bares y restaurantes a lo largo de toda la geograf\u00eda espa\u00f1ola, ya sea en estrellas Michel\u00edn o en tascas de barrio. De origen franc\u00e9s, este sencillo manjar tiene tantas versiones como paladares. 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