{"id":2105,"date":"2021-02-17T10:48:40","date_gmt":"2021-02-17T09:48:40","guid":{"rendered":"http:\/\/laestrelladeljamon.es\/blog\/?p=2105"},"modified":"2023-03-15T07:55:38","modified_gmt":"2023-03-15T06:55:38","slug":"mitos-del-jamon-el-jamon-causa-hipertension","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/laestrelladeljamon.es\/blog\/mitos-del-jamon-el-jamon-causa-hipertension\/","title":{"rendered":"Mitos del jam\u00f3n: el jam\u00f3n causa hipertensi\u00f3n"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Hoy queremos hablaros sobre una <strong>creencia muy extendida<\/strong> alrededor del jam\u00f3n. <strong>No es exactamente un mito<\/strong>, pues no estamos en disposici\u00f3n de desdecir a parte del colectivo m\u00e9dico que recomienda suprimir su consumo en caso de hipertensi\u00f3n. Pero s\u00ed queremos matizar esta <strong>afirmaci\u00f3n un tanto reduccionista<\/strong> bas\u00e1ndonos en algunos <strong>estudios publicados en los \u00faltimos a\u00f1os<\/strong>. Porque el efecto del jam\u00f3n sobre la hipertensi\u00f3n no queda reducido a la sal, sino que <strong>existen otros compuestos en \u00e9l que pueden ayudar a equilibrar el sodio<\/strong>, y algunos <strong>\u00e1cidos grasos insaturados e incluso algunos p\u00e9ptidos que ayudan a la disminuci\u00f3n de la tensi\u00f3n arterial<\/strong>.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"683\" class=\"wp-image-2108\" src=\"https:\/\/laestrelladeljamon.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/La-sal-del-jamo\u0301n-y-la-hipertensio\u0301n-1024x683.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/laestrelladeljamon.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/La-sal-del-jamo\u0301n-y-la-hipertensio\u0301n-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/laestrelladeljamon.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/La-sal-del-jamo\u0301n-y-la-hipertensio\u0301n-300x200.jpg 300w, https:\/\/laestrelladeljamon.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/La-sal-del-jamo\u0301n-y-la-hipertensio\u0301n-768x512.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3><strong>\u00bfEs tan mala la sal como la pintan?<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La <strong>sal<\/strong> que consumimos habitualmente es un <strong>compuesto i\u00f3nico<\/strong> denominado <strong>cloruro de sodio<\/strong>, formado por una combinaci\u00f3n de iones de Cl\u2013 y Na+ al 60-40% aproximadamente. Ya sea a\u00f1adi\u00e9ndola directamente o en productos preparados, <strong>la sal es la<\/strong> <strong>principal fuente de sodio de nuestra alimentaci\u00f3n<\/strong>.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El <strong>sodio<\/strong> tiene <strong>m\u00faltiples aportes a nuestro organismo<\/strong>. Es necesario para la <strong>transmisi\u00f3n de impulsos nerviosos<\/strong> y <strong>permite la respuesta de los m\u00fasculos<\/strong> ante los est\u00edmulos. Ayuda a <strong>mantener el equilibrio de los l\u00edquidos corporales dentro y fuera de las c\u00e9lulas<\/strong> (homeostasis) adem\u00e1s de <strong>colaborar en la absorci\u00f3n y transporte de nutrientes<\/strong>.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Por contra, es cierto que un <strong>exceso de sodio<\/strong>, est\u00e1 relacionado con un <strong>aumento de la presi\u00f3n arterial<\/strong>. Sin embargo, m\u00e1s que el exceso de este, el <strong>peligro est\u00e1 en el desequilibrio entre el sodio y el potasio<\/strong>. La disminuci\u00f3n de la ingesta de potasio en la dieta actual, parece ser tambi\u00e9n parte de la causa del aumento de la hipertensi\u00f3n en nuestra sociedad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>As\u00ed, si un <strong>consumo elevado de sal es perjudicial <\/strong>(como el de cualquier otro alimento), <strong>eliminarlo completamente de la dieta no parece tampoco la mejor opci\u00f3n<\/strong>. Si para incorporar el sodio a nuestro organismo lo hacemos comiendo jam\u00f3n, ganamos por partida triple: por las <strong>propiedades espec\u00edficas del sodio<\/strong>, por los numerosos <strong>beneficios nutricionales<\/strong> extra que aporta en su conjunto el <strong>jam\u00f3n<\/strong> y, por supuesto, porque est\u00e1 buen\u00edsimo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3><strong>La sal en el jam\u00f3n<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><strong>Jam\u00f3n y sal forman un t\u00e1ndem inseparable<\/strong>. Sin la sal, no existir\u00eda un producto con las cualidades de aroma, sabor y textura (adem\u00e1s de las propiedades conservantes) como nuestro querido jam\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En nuestro caso, el <strong>bajo contenido en sal ha sido santo y se\u00f1a de nuestra marca<\/strong>. <strong>Nuestro padre y nuestro abuelo ten\u00edan muy claro<\/strong> <strong>que su jam\u00f3n, nuestro jam\u00f3n, ten\u00eda que desmarcarse del resto por un sabor dulce y una jugosidad m\u00e1xima<\/strong>.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>De todas formas, durante los \u00faltimos a\u00f1os, las <strong>recomendaciones m\u00e9dicas<\/strong> de reducci\u00f3n del consumo de sal y la tecnolog\u00eda aplicada al jam\u00f3n (sobre todo el control de la temperatura y la humedad), <strong>han hecho que nos<\/strong> <strong>encontremos en el mercado jamones cada vez con menos sal<\/strong>.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Si observamos el etiquetado nutricional de la mayor\u00eda de los jamones, comprobaremos que <strong>rara vez llegan a los 5 gramos de sal por cada 100 gramos de producto<\/strong>, siendo <strong>lo habitual un rango de entre 3 y 4 gramos<\/strong>. Dado que el porcentaje de sodio es de alrededor del 40%, 100 gramos de jam\u00f3n contienen entre 1,2 y 1,5 gramos de sodio. Teniendo en cuenta que una raci\u00f3n de jam\u00f3n no suele superar los 30\u00a0gramos, y que el consumo medio en nuestro pa\u00eds es de entre 2 y 4 veces por semana, la ingesta semanal de sal por jam\u00f3n no llegar\u00eda a los 5 gramos, que es el consumo diario recomendado por la OMS. Es decir, <strong>el jam\u00f3n no es la principal fuente de ingesta de sodio en una dieta tipo en Espa\u00f1a<\/strong>. Es <strong>m\u00e1s f\u00e1cil reducir el exceso de sal controlando el consumo de alimentos procesados<\/strong>, la mayor\u00eda de los cuales no tienen el resto de aportes nutritivos que posee el jam\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3><strong>Jam\u00f3n e hipertensi\u00f3n<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Como ya hemos dicho, <strong>el jam\u00f3n suele quedar excluido de la dieta de las personas hipertensas. Sin embargo, existen estudios<\/strong>, como el realizado por un grupo de investigadores de la C\u00e1tedra de Riesgo Cardiovascular de la Universidad Cat\u00f3lica San Antonio de Murcia (UCAM) en 2015, en el <strong>que demostraron que un consumo moderado de jam\u00f3n puede ayudar incluso a reducir la presi\u00f3n arterial<\/strong>.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Durante el <strong>proceso de curaci\u00f3n del jam\u00f3n<\/strong>, se <strong>produce una prote\u00f3lisis<\/strong> que <strong>libera amino\u00e1cidos<\/strong> <strong>como la tirosina<\/strong> -los famosos <a href=\"https:\/\/laestrelladeljamon.com\/blog\/puntitos-blancos-en-el-jamon-la-tirosina\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\"puntitos blancos del jam\u00f3n (abre en una nueva pesta\u00f1a)\">puntitos blancos del jam\u00f3n<\/a> y<strong> otros amino\u00e1cidos que se agrupan formando algunos p\u00e9ptidos que han demostrado propiedades antihipertensivas<\/strong>.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Estudios previos mostraron que, <strong>a pesar de su contenido en sal<\/strong>, el <strong>efecto depresor de los p\u00e9ptidos es superior<\/strong>, resultando incluso beneficioso. Estos <strong>pueden ayudar a bajar la tensi\u00f3n arterial<\/strong> y <strong>mejorar la disfunci\u00f3n endotelial<\/strong>. <strong>La producci\u00f3n de los p\u00e9ptidos estudiados tambi\u00e9n depende<\/strong>, al parecer, <strong>de la concentraci\u00f3n de sal que se utilice y su tiempo de curaci\u00f3n<\/strong>. As\u00ed, a una <strong>menor concentraci\u00f3n de sal y un mayor tiempo de curaci\u00f3n<\/strong>, se encuentra una <strong>mayor concentraci\u00f3n de p\u00e9ptidos<\/strong> en el producto.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>As\u00ed pues, <strong>en una dieta equilibrada<\/strong>, el <strong>consumo moderado de jam\u00f3n puede seguir ocupando el lugar que actualmente ocupa en nuestro pa\u00eds<\/strong>. Son <strong>muchos los beneficios <\/strong>que aporta <strong>en comparaci\u00f3n con el riesgo<\/strong> de un <strong>excesivo consumo de sal<\/strong>, que como hemos visto, <strong>ya no est\u00e1 tan presente en el jam\u00f3n<\/strong> y que se puede <strong>equilibrar<\/strong> con la ingesta de <strong>alimentos ricos en potasio<\/strong> que nos ayuden a <strong>mantener el equilibrio<\/strong> <strong>de fluidos en nuestras c\u00e9lulas<\/strong> y con \u00e9l, una salud de hierro (que por cierto, tambi\u00e9n aporta el jam\u00f3n).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>No sabemos si evitando comer jam\u00f3n vas a vivir m\u00e1s. Lo que <strong>es seguro es que se te va a hacer muuuuuuuy largo<\/strong>.<\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy queremos hablaros sobre una creencia muy extendida alrededor del jam\u00f3n. No es exactamente un mito, pues no estamos en disposici\u00f3n de desdecir a parte del colectivo m\u00e9dico que recomienda suprimir su consumo en caso de hipertensi\u00f3n. Pero s\u00ed queremos matizar esta afirmaci\u00f3n un tanto reduccionista bas\u00e1ndonos en algunos estudios publicados en los \u00faltimos a\u00f1os. 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